Brownies de Nutella

Quienes me conocen saben que amo la repostería, y en el mes y un poco que llevo acá ya mandé varias fotos a mis familiares sobre lo que vengo cocinando. Ahora les vengo a cumplir un reclamo que me hacen mucho: PASA LA RECETA!!

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Ingredientes:
18 cucharadas de Nutella (más o menos 700g)
7 cucharadas de Manteca (Mantequilla en Chile) (100g)
2 huevos
1/2 taza de azúcar (100g)
3/4 taza de harina (95-100g)
Helado de Crema para acompañar

Receta:
1. Precalentar el horno a 180°C.
2. Derretir a baño maría (o en microondas 1 minuto) 14 cucharadas de Nutella con la manteca. Mezclar hasta unir de forma homogénea.
3. Batir los huevos con el azúcar.
4. Unir las dos mezclas anteriores.
5. Agregar lentamente la harina tamizada y mezclar hasa que quede cremoso y homogéneo.
6. Verter en un molde (yo usé mi molde de silicona redondo, más o menos de 25 cm de diámetro) enmantecado y enharinado (si usan silicona esto no es necesario) y llevar al horno 40 min o hasta que introuciendo un palito o un cuchillo en el centro no salga pegajoso. Pero ojo! Es un brownie! No tiene que salir masa adherida al cuchillo, pero tiene que salir ligeramente húmedo, porque los brownies no son secos!
7. Servir con una bochita de helado y, por qué no, una bochita de dulce de leche para los más golosos.

El Enano y Yo

La semana pasada me habían pedido si podía ir a buscar al enano al jardín. Por supuesto que accedí… pero sabía que el enano no iba a estar tan contento…
Ni bien entré a buscarlo, me crucé con una manada de diminutos rubios todos iguales. Entré en pánico pensando que no lo iba a reconocer.
Una maestra me vio deambulando y cuando me habló le dije, obvio, Ich kann kein Deutsch. Le dije el nombre del enano y me mostró dónde estaba sentadito. Cuando me vio, empezó el drama.
Dónde está el papá? Yo quiero que venga el papá, no me quiero ir CONTIGO!!!
Pensé que los demás iban a creer que me lo quería secuestrar. Menos mal que nadie entiende español.
Habré tardado 15 minutos hasta que lo convencí de ponerse los zapatos (andaba con unos zapatitos para el arenero que le dan en el jardín), ponerse la campera, la mochila, el casco y salir. Cuando le dije “ponte la mochila!” un niño que estaba al lado nuestro sonrió de oreja a oreja y susurró con un marcada acento: mochilaaa. Hubiera hecho algún comentario al respecto si el enano no me hubiese dado tanta batalla para salir.
Fuimos a buscar su bicicleta (que estuvo toda la mañana en la puerta, sin cadena. Primer mundo, señores!), se subió… y no iba a andar. No, no y no, no hasta que viniera el papá.
Menos mal que no dejé la comida al fuego, porque esto hubiera tenido un final catastrófico.
Tuve que mentirle y decirle que el papá nos esperaba en la casa; prefería tenerlo llorando desconsolado por la traición en la casa que pataleando en la calle.
Para colmo, al mejor estilo Hollywood, estaba por empezar a llover.
Lo arrastré una cuadra, quedaban 6, así que se me ocurrió una idea brillante: le ofrecí sacarle fotos con el celu (que había venido conmigo para ver si atrapaba algo, pero no hay pokemons en Braunweiler).
Lo empujé contra un cantero, le dije “sonríe!”… y 10 fotos después llegamos a la casa. Sin más llanto!
Por suerte el padre llegó 10 minutos después y todos contentos.

… y ayer me pidieron que hoy lo fuera a buscar otra vez.
Yo sufrí ante la idea, pero a diferencia de la semana pasada, esta vez le dijeron al niño que yo iba a ir, para que no hubiera desagradables sorpresas al momento de la verdad. Increíble pero cierto, cuando le dijeron la novedad el enano la celebró, con un grito de “vamos a hacer fotos!”. Me pregunté si la emoción le iba a durar hasta hoy…
Entré al jardín y al grito de “CANDE!” vino corriendo y me abrazó. Y a vo’ qué te pasó?, le dije, mientras en alemán gritaba “wir machen fotos! wir machen fotos!” (se lee Via majen fotos).
Poniéndole los zapatos, le tironeó la ropa a la compañerita al lado de él y le dijo “wir machen fotos!”. Antes de salir, le dijo a la maestra: “Tschüss! Wir machen fotos!”.
Así que nos sacamos muchas fotos. Y jugamos a (esta es mi parte favorita) “corre Cande y yo te atrapo”. Así que corrí 6 cuadras!
Agotada, transpirando, tranquilos y en paz, comimos lo que había preparado antes de salir.
Y nada estuvo ikitikit hoy.

#TeQuieroCuandoTePortasBien

Wochenende en Alemania

Volumen IV

Ya había hablado del sábado, ahora toca el domingo, verdad?
El domingo fuimos a almorzar al festival del bosque. Comí una bratwurst mit rotte pommes (un chorizo con papas fritas con pimentón). De fondo había otra orquesta, pero esta no era tan buena como la de Peter, ni como la que estuvo la noche del sábado (sí, en este lugar hay tantas orquestas de instrumentos de viento metálicos, o brass, como para que puedas elegir bando).
Después del almuerzo nos fuimos a la casa de unos amigos de mi cuñada, que estaba lejos… así que la hora de viaje en auto quedó despierto solo el conductor (sorry, bro, la wurst me da sueño).
Llegamos a un modernamente decorado departamento, charlaron, cada tanto alguien traducía en español para mí, comimos unas especies de empanadas de salchicha (era una salchicha con queso y salsa envuelta en masa de hojaldre) y nos fuimos a la atracción principal de la tarde, de la cual yo no estaba enterada: una exposición de legos!!!
Voy a compartir algunas fotos con ustedes porque la verdad que estaba alucinante!
La exposición se encontraba en un gran parque con distintas atracciones para los niños y para los niñoadultos. Salimos de ahí y fuimos a la muestra de dinosaurios que había en un parque, junto con juegos, enormes canteros con coloridas flores, un pequeño río que cruzaba todo el predio, lugares para comer, unos toboganes gigantes y una exposición de cactus (un poco peligroso, siendo que los nenes corrían descalzos por todos lados, pero ellos sabrán). Los dinosaurios no eran tan copados como los de tecnópolis, pero hicimos lindas fotos.
Luego, a la sombra de un árbol, comimos helado en el pasto.
Dimos un par de vueltas y después nos volvimos porque se hacía tarde.
Cuando estábamos llegando a la casa, Peter siguió de largo y su mujer lo miró asombrado.
Sin mirar atrás, manejo derecho… al bosque.
– Ay, Peter, tengo que poner al niño a dormir-
– Adiós, mi amor, te amo, nos vemos más tarde!
Beso. Y solo quedó una nube con su silueta en el auto.
Me di vuelta para verlo a mi novio, pero también había una nube donde solía estar él.
Las damas nos fuimos a poner al niño a dormir.
Los ebrios volvieron un rato después.

Día del Amigo

Han pasado 34 días desde que me fui… pero quién está contando…
Hoy se celebra el día del amigo en varios países… Menos acá. Así que se quedaron sin mensaje emotivo. Jajajajaja!

… just kidding!

Podría decir que es el primer año que paso el día del amigo lejos de mi gente… Pero no nos fuimos a Cuba una vez? (Marchen los daiquiris de brindis para todos! Por cierto, hace no mucho fue el día nacional del daiquiri acá. Si de chupar se trata, eso sí lo celebran!).
Podría decir que hace mucho no hablamos, pero tampoco es verdad: entre whatsapp y facebook estamos más que comunicados.
Podría decir que hace mucho no nos vemos, pero… GARCAS! A más de uno hay que mandarle carta documento con 15 días de anticipación para vernos! (a vos te digo, wacha, que te volviste hacía como un mes y no tuviste el descaro de avisar, te lo voy a recordar FOREVAAAAAH!).
Acá hago un stop para brindar por José, que es el único que siempre dice que sí de entrada y tiene que ocurrir una tragedia para transformarlo en un no. Sos groso, deberíamos ser todos más como vos!
Hago otro stop porque unir las palabras José y brindar me recordaron a Chabrés y ahora tengo ganas de tomar y Oscar me quedó muy lejos… Llanto desconsolado.
No… no extraño a Chabrés más que a ustedes… cómo se les ocurre!

Ejem, retomando…
A pesar de todos los pero, igual es un año especialmente emotivo. Simplemente no es lo mismo.
Pero para que llorar y amargarse si podemos brindar de vuelta (menos mal que es simbólico porque si realmente estuviera brindando ya no podría escribir):
Por ustedes y por yo, todos juntos en nuestro corazón =)
Porque no hay distancia que nos venza, porque siempre somos amigos pero ahora más que nunca lo somos más!
Porque un amigo es una luz, brillando en la oscuuuuuriiiiidad!!
Siempre serás mi amiiiigOOO, NO IMPOR TA NA DA MÁÁÁÁÁÁÁS!!!!

Los quiero y extraño…
Y les dejo un super chocolate de regalo =D

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Otro Wochenende en Alemania

Y va la Tercera!!

(Yo sé que en realidad es la Segunda, pero me olvidé de hacer el chiste en el anterior)

El sábado amaneció como siempre: abruptamente por ese hoyito de la persiana. Darle la espalda me permite seguir durmiendo…
… y el día empieza con el almuerzo, una siesta (dormiiiiiiir, amo dormiiiir) y una cena en la casa de la familia de mi concuñado.
Cena se imaginarán velas, oscuridad y alaridos.
Pero acá se cena a las 6, oscurece a las 10 y los alemanes son tranquilos hasta para cantar goles, así que no hubo nada de eso.
En la terraza que da al patio, armaron una serie de mesas bajo unas sombrillas para cubrirnos del intenso sol (cenar? cómo me voy a mentalizar para cenar en esta situación?!). Cuando llegamos ya habían empezado a engullir distintos cortes de carne y ensaladas raras para mi inculto paladar: había algo con berenjenas, una cosa… enrulada blanca, unos… cosos naranjas. Imagínenselo, no sé, con suerte diferencio un tomate de un pepino!
Y la carne… Mis amigos argentos y chilenos se habrán babeado pensando en un costillar, un buen asado, un vacío del Tío Héctor (este lo conocemos solo los bendecidos)… Pero el vacuno es caro. Pollo, cerdo. Vaca cuando te recibas con honores y el mismo día ganes un Nobel. Mínimo 12 euros vacuno contra los 5 que te puede salir misma cantidad de pollo (para más información, esta página está entretenida http://preciosmundi.com/alemania).
Sigamos… Sólo había presentes dos sobrinos de Peter, justo los que no hablan español. Detalle no menor porque cuando terminamos de cenar, la niña, de unos diez años, aprovechó el fuego moribundo del asado para calentar marshmallows.
Cuando Klaus se cansó de que le babeara el hombro, me obligó a que fuera a pedirle uno.
Con paso tímido, me acerqué.
Ella me miró, me sonrió y quedó esperando a que dijera algo.
Cómo miércoles se decía “rubia,larga todos los marshmallows o sos boleta” en alemán?
Simplemente señalé el suyo, incluso dije “puedo?”, y ella me dijo “ja, klar!”.
En silencio, una al lado de la otra, con marshmallows en la punta de unos palos, compartimos solo dos (tenía que mantener mi dignidad!).
Me despedí con un “sehr gut, danke schön!” y volví a la mesa de los adultos (crapy aburridos adultos que no saben el significado de engordar a base de marshmallows asados!).
Pero la joven se había emocionado y empezó a traer marshmallows con frambuesas de la huerta en palitos de madera, y los repartió entre los comensales. Como los adultos son aburridos, quién se comió la mayoría de los palitos?
Rodando me fui después a juntar cerezas del campo de Tom, el vecino, con Klaus y el enano.
Hablando de Tom, es una de las personas más fascinantes que conocí hasta ahora.
Antiguo maestro en su Estados Unidos natal, ama los idiomas y podemos conversar tranquilamente en Spanglish, con un toque de italiano, alemán y francés. Simpático a morir, siempre sonriendo, estaba tan fascinado como yo por la capacidad de Thomas de hablar perfectamente dos idiomas. E incluso, ahora, empezó a hablar algo de inglés.
Hablando del inglés del enano, todo empezó cuando, asumo que en el jardín porque acá no fue nadie, le dijeron que las medias que usaba ese día decían “Hi! It´s Me!”. Con estas tres palabras se introduce ahora y comenzó a preguntar con todo lo que toca la luz “cómo se dice x en inglés?”. Así ya sabe decir blue, red, nose, ear, watermelon, silver, entre otras.
Ya incluso empezó a traducir frases completas en lugar de solo palabras. No es increíble? (Me está costando escribir con el pecho hinchado de orgullo de tía babosa).
Terminada la cena, cuando empezó a oscurecer, nos fuimos con Klaus, su cuñado y Tom a -redoble de tambores- otra fiesta en Braunweiler! God Bless the Summer!
No era tan bonita como las anteriores, pero sí más pintoresca, porque el escenario y los múltiples puestos de cerveza se encontraban en el bosque. Schön as fuck!
Lástima que no tenían para tomar nada más que vino y cerveza, así que mientras los otros se ponían en pedo lentamente, yo me entretuve escuchando a la orquesta, hasta que me ganó el sueño y me volví caminando a la casa.
Menos de 10 cuadras en noche muy cerrada y escasa iluminación, caminé con el celular en modo linterna en una mano y el corazón en la otra. Y cuando un gato saltó de un árbol por arriba mío creo que en el bosque llegaron a escuchar mi delicado “LACONCHADELALORA”. Pero sobreviví, sobreviví…

Esto fue el sábado… los dejaré con la intriga un rato más sobre lo que pasó el domingo.

En Auto

No siempre estamos hablando. A veces nos gusta disfrutar del silencio del otro. A él más que a mí, pero yo también puedo callarme a veces.
Pasa, en general, cuando comemos y en el auto, sobre todo si estuvimos todo el día juntos.
Comiendo es más aburrido el silencio, sobre todo porque en seguida empiezo a perderme en mis pensamientos y eso me lleva a rincones no tan buenos a veces (¿acaso Nala y Simba no son los dos hijos de Mufasa?).
Pero en el auto… en el auto es distinto…

Los caminos que recorremos juntos suelen ser los mismos. De la casa al supermercado, de la casa a su trabajo… y su regreso. Sin embargo todas las veces puedo encontrar en qué ocuparme.
La bajada de Braunweiler a St. Katharinen es abrupta y se hace rápido. Cuando las casas quedan atrás, a los costados y en todas las direcciones se ven cerros cultivados hasta el último centímetro. Vides en las lejanías, un tipo de trigo cerca del camino lleno de curvas. Pero siempre bajando. Y siempre se me tapan los oídos cuando llegamos a ese árbol a mi derecha.
Los cerros verdes de vides quedan prolíjamente peinados por los surcos entre los cultivos, por donde pasan los tractores. Los planos de trigo es una interminable marea dorada.
Hay por aquí y por allá algunos árboles. Me gusta el cerro de la derecha, porque entre los bajos cultivos verdes sale un árbol, solito, de copa redondeada, que corta el horizonte. Si el sol saliera o se ocultara por ahí, quedaría una foto espectacular.
Y amapolas. Pequeñas flores de pétalos rojizos, tan pequeñas que solo se ven las que están al lado del camino, acompañando unas flores blancas que salen en forma de bouquet de una novia diminuta.
No mucho más adelante, se perfila ya St. Katharinen, que es similar a Braunwelier en arquitectura y tamaño. Y también está en bajada.
Pero el camino que se abre a la derecha sube, y desemboca, al salir de la ciudad, en un pequeño llano. Igualmente cultivado de dorado y verde detrás.
Había unos árboles gigantes a sus lados, pero yo no los vi. Rompieron la ruta, así que fueron talados poco antes de que llegara. Serán buena leña cuando llegue el frío. Todos talados, menos uno.
El primero de la hilera, con maña y mucho trabajo, se transformó en St. Katharinen, una joven de largo cabello y corona vikinga, con una espada en una mano y un pequeño artefacto en otra. Mi mente me dice que es una mini arpa, pero Klaus seguro me diría que no lo es.
Dos curvas más adelante, una subida entre frondosos árboles deja atrás los cultivos y nos mete en un paisaje más boscoso.
Ahora el camino sube o baja a intervalos irregulares, y el paisaje hasta Mandel es de campos, de bosque o de ambos. Árboles altos de tronco delgado y estirado, de hojas oscuras que seguro Ramonita sabría el nombre de todos y cada uno.
Llegando casi a la cima de un cerro, con una pared de roca a la izquierda, se tiene una deslumbrante vista de cerros cultivados a la derecha. Al final, en una abrupta bajada, se puede ver a Mandel. Casitas de piedra y madera con techos de tejas a dos aguas, al final de una curva aparece una señal gigante de STOP. Tras el alto, mirar a ambos lados, se enfila hacia Weinsheim.
No quiero repetirme tanto, asumo que ya captaron la idea… El sonido del trigo meciéndose por el viento. Los grillos y abejas cantando cuando hay sol. La luz que se escabulle entre las nubes y deja distintas tonalidades de verde en los cerros. Las estelas blancas que dejan los aviones que eternamente cruzan el cielo…
– BA, TE BA, QUE BATE EL CHOCOLATEEEE!
Klaus canta desafinadamente a medida que entramos a la autopista.
No es, quizás, la mejor música de fondo, pero para mí sí.

Un Stop en la Historia

Mis últimas anécdotas se refirieron mayoritariamente a eventos ocurridos durante los fines de semana, y quizás se pregunten por qué…
Bueno, no estoy acá vacacionando. Y ya me atrapó la rutina.
Me despierto temprano, cuando todos van a trabajar (o al jardín), pero me quedo en la cama un rato bastante largo más.
Finalmente me levanto, me hago un yoghurt de frutillas con cranberries (y eso cómo se decía en español?) y una banana (hoy no había! Mi día empezó terriblemente).
A veces, cuando toca, después del desayuno me levanto y limpio/ordeno un poco la casa y/o lavo ropa (lo que implica varias actividades a lo largo del día: ponerla en el lavarropas, sacarla al rato, llevarla a la secadora, sacar la ropa, doblar, planchar y guardar). Después, si la flojera no me gana (como hoy) salgo a andar en bici (media hora como mucho, todavía no me acostumbro a andar en subida). Vuelvo, me baño y preparo el almuerzo para 3, lo que cada vez me deprime más porque entre los comensales está el enano mocoso al que no le gusta nada de lo que cocino.
Vuelve del jardín con su padre, comemos, lloramos (porque otra vez está todo ikitikit) y suben los dos para dejar al más bajito durmiendo siesta.
La hora de la siesta también me gana a mí, así que a veces duermo; pero la mayoría del tiempo me quedo matando las horas: viendo anime, leyendo, tejiendo… a veces, con mucho esfuerzo, si no pedaleé a la mañana, pedaleo a la tarde. Si me avivé de ir al supermercado el día anterior, hago cupcakes.
La rutina se va un poco al traste a partir de las 4, cuando el enano se levanta: hay veces que mi concuñado se va a trabajar, mi cuñada llega siempre a una hora distinta entre las 3 y las 7 de la tarde, mi novio varía entre las 5 y las 7 (es menos errático)… Y dependiendo quiénes estemos en la casa despiertos es lo que hacemos: jugamos con el nene, salimos de paseo con mi cuñada, tomamos un café con cupcakes, vamos al super, miramos tele… o yo me quedo en la pieza viendo anime, leyendo, tejiendo.
Tipo 7 se empieza a preparar la cena, o mejor dicho “la once” ya que nos regimos por costumbres más chilenas que alemanas, el niño se va a dormir temprano y nosotros nos quedamos matando el tiempo hasta casi media noche: en general se ponen a ver tele y yo, que no entiendo alemán, veo anime, leo, tejo…
Y a dormir.
Y va la segunda!

Voy a tener que empezar a escribir flasheadas relacionadas con la rutina para tener a mis fans interesados.
Como mis conversaciones con el señor de la galera del techo de enfrente.
Ese pillo… se atrevió a decirme loca…