Otro Wochenende en Alemania

Y va la Tercera!!

(Yo sé que en realidad es la Segunda, pero me olvidé de hacer el chiste en el anterior)

El sábado amaneció como siempre: abruptamente por ese hoyito de la persiana. Darle la espalda me permite seguir durmiendo…
… y el día empieza con el almuerzo, una siesta (dormiiiiiiir, amo dormiiiir) y una cena en la casa de la familia de mi concuñado.
Cena se imaginarán velas, oscuridad y alaridos.
Pero acá se cena a las 6, oscurece a las 10 y los alemanes son tranquilos hasta para cantar goles, así que no hubo nada de eso.
En la terraza que da al patio, armaron una serie de mesas bajo unas sombrillas para cubrirnos del intenso sol (cenar? cómo me voy a mentalizar para cenar en esta situación?!). Cuando llegamos ya habían empezado a engullir distintos cortes de carne y ensaladas raras para mi inculto paladar: había algo con berenjenas, una cosa… enrulada blanca, unos… cosos naranjas. Imagínenselo, no sé, con suerte diferencio un tomate de un pepino!
Y la carne… Mis amigos argentos y chilenos se habrán babeado pensando en un costillar, un buen asado, un vacío del Tío Héctor (este lo conocemos solo los bendecidos)… Pero el vacuno es caro. Pollo, cerdo. Vaca cuando te recibas con honores y el mismo día ganes un Nobel. Mínimo 12 euros vacuno contra los 5 que te puede salir misma cantidad de pollo (para más información, esta página está entretenida http://preciosmundi.com/alemania).
Sigamos… Sólo había presentes dos sobrinos de Peter, justo los que no hablan español. Detalle no menor porque cuando terminamos de cenar, la niña, de unos diez años, aprovechó el fuego moribundo del asado para calentar marshmallows.
Cuando Klaus se cansó de que le babeara el hombro, me obligó a que fuera a pedirle uno.
Con paso tímido, me acerqué.
Ella me miró, me sonrió y quedó esperando a que dijera algo.
Cómo miércoles se decía “rubia,larga todos los marshmallows o sos boleta” en alemán?
Simplemente señalé el suyo, incluso dije “puedo?”, y ella me dijo “ja, klar!”.
En silencio, una al lado de la otra, con marshmallows en la punta de unos palos, compartimos solo dos (tenía que mantener mi dignidad!).
Me despedí con un “sehr gut, danke schön!” y volví a la mesa de los adultos (crapy aburridos adultos que no saben el significado de engordar a base de marshmallows asados!).
Pero la joven se había emocionado y empezó a traer marshmallows con frambuesas de la huerta en palitos de madera, y los repartió entre los comensales. Como los adultos son aburridos, quién se comió la mayoría de los palitos?
Rodando me fui después a juntar cerezas del campo de Tom, el vecino, con Klaus y el enano.
Hablando de Tom, es una de las personas más fascinantes que conocí hasta ahora.
Antiguo maestro en su Estados Unidos natal, ama los idiomas y podemos conversar tranquilamente en Spanglish, con un toque de italiano, alemán y francés. Simpático a morir, siempre sonriendo, estaba tan fascinado como yo por la capacidad de Thomas de hablar perfectamente dos idiomas. E incluso, ahora, empezó a hablar algo de inglés.
Hablando del inglés del enano, todo empezó cuando, asumo que en el jardín porque acá no fue nadie, le dijeron que las medias que usaba ese día decían “Hi! It´s Me!”. Con estas tres palabras se introduce ahora y comenzó a preguntar con todo lo que toca la luz “cómo se dice x en inglés?”. Así ya sabe decir blue, red, nose, ear, watermelon, silver, entre otras.
Ya incluso empezó a traducir frases completas en lugar de solo palabras. No es increíble? (Me está costando escribir con el pecho hinchado de orgullo de tía babosa).
Terminada la cena, cuando empezó a oscurecer, nos fuimos con Klaus, su cuñado y Tom a -redoble de tambores- otra fiesta en Braunweiler! God Bless the Summer!
No era tan bonita como las anteriores, pero sí más pintoresca, porque el escenario y los múltiples puestos de cerveza se encontraban en el bosque. Schön as fuck!
Lástima que no tenían para tomar nada más que vino y cerveza, así que mientras los otros se ponían en pedo lentamente, yo me entretuve escuchando a la orquesta, hasta que me ganó el sueño y me volví caminando a la casa.
Menos de 10 cuadras en noche muy cerrada y escasa iluminación, caminé con el celular en modo linterna en una mano y el corazón en la otra. Y cuando un gato saltó de un árbol por arriba mío creo que en el bosque llegaron a escuchar mi delicado “LACONCHADELALORA”. Pero sobreviví, sobreviví…

Esto fue el sábado… los dejaré con la intriga un rato más sobre lo que pasó el domingo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s