Dos Meses

Hoy se cumplen dos meses desde que llegamos.
Las uvas se están hinchando y cubriendo de color.
El trigo fue sacado y enrollado.
Las lluvias se fueron y el vientito ya sopla más frío, pero el sol sigue pegando fuerte y la temperatura se mantiene alta.

Klaus es un feliz trabajador, y le llegan mensajes de suplica de sus antiguos compañeros.
El enano insiste en que va a ser una hermanita, pero todavía nadie quiere confirmar.
Se prepara la familia para la fiesta en su viña, se altera también.
Las fiestas de verano quieren durar para siempre.
Ya empecé a estudiar, y me arrepentí varias veces.

Nos dieron las llaves de la casa; preparamos la mudanza.

Me levanto los domingos con ganas de escalopes de la abuela.
A veces escucho las garras de Margot contra la puerta mendigando cariño.
Pienso en mis alumnos cuando no entiendo nada en la clase.
La emoción de mamá me invade cuando el reloj está por mostrar alguna combinación capicua.
Veo a papá en nuestra mesa cuando Klaus toma mate.
La tarjeta que Ivi me regaló de amuleto es lo último que veo antes de apagar el velador y dormir.
Escucho la voz lejana de mi nono cantando a la mañana, y la de la abue gritando que baje la voz.
Pienso en Carlos cuando veo azul y blanco, en mis tías cuando veo tejidos, en Wil cuando encontré el libro ilustrado de Alicia, en Nina cada vez que escribo en el cuaderno que me dio, en Lele cuando paso por ese negocio que vende chanchitos de cerámica… En mis tíos, en mis primos y primas, en Flor, en Lex, en Diana, Marcos…

En dos meses separados igual me acompañan a todos lados.

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4 comentarios en “Dos Meses

  1. me acordé de la milonga de Julio Cortázar mientras leía , entre lágrimas tu relato, es hermosa, creo que la interpreta el Cuarteto Cedrón, un grupo de argentinos refugiados en Francia en la época de la dictadura.
    Milonga
    Extraño la Cruz del Sur
    cuando la sed me hace alzar la cabeza
    para beber tu vino negro medianoche,
    y extraño las esquinas con almacenes dormilones
    donde el perfume de la yerba tiembla en la piel del aire.

    Comprender que eso está siempre allá
    como un bolsillo donde a cada rato
    la mano busca una monda el cortapluma el peine
    la mano infatigable de una oscura memoria
    que encuentra sus muertos.

    La Cruz del Sur el mate amargo,
    y las voces de amigos
    usándose con otros.

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  2. Estamos ahí y están acá.
    La alegría y la angustia nunca estuvieron tan juntas.
    La alegría de que estén allá y la angustia de que no estén acá.
    También los extrañamos y los alentamos a seguir lo que emprendieron.

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