Un Wochenende de extraño placer

Volumen VII

Entre el curso y la mudanza, no tengo mucho tiempo para escribir (de hecho, éstas palabras son tipeadas en la incomodidad de mi celu antes de entrar a clases). Correspondería que publicara hoy lo que pasó hace ya dos findes atrás (y que está a medio escribir en la compu, tengo relatos empezados en todos sus formatos), pero los acontecimientos del último finde me suenan a mí más interesantes e importantes que todo lo anterior, así que pasaré a relatarlos. Cuando pueda, terminaré y publicaré lo que les debo.

Hacía varias semanas, quizás varios meses, que se venía preparando todo para este día: la 25° Fiesta de la Viña Gälweiler, la familia política de mi cuñada.
Por supuesto que estábamos más que cordialmente invitados… a trabajar. Esto está dedicado a mamá que dice que siempre estamos de joda. Gracias…
Vamos por partes: descripción de la viña.
Doblando hacia la derecha por la curva, la calle toma forma de Y. Hacia la izquierda sigue, y se ve una prolija hilera de casas. En el triángulo de pasto una enorme piedra con unas curvadas letras nos dan la bienvenida a la Viña; delante, un cartel de madera anuncia que hoy es la fiesta.
A nuestra derecha aparece a medio hacer un Keller (se dice Quela, en español Bodega), cuya construcción no se finalizó a tiempo: la fachada de pequeños y rectangulares ladrillos de piedra grises oscuros y algunos más claros tenía vigas delante, dando la impresión que los 3\4 cubiertos de pared se habían terminado hace poco. El Keller, que muchos imaginaríamos subterráneo tenía una altura de dos pisos.
Siguiendo por el camino, la calle gira hacia la izquierda, dejando detrás del Keller un gran espacio con piso de piedras grises, al que dan de derecha a izquierda: el viejo Keller (unido al nuevo), un gran portón de rejas que da a otro semicírculo, la casa de la Oma (la abuela del enano), un espacio abierto que da al patio de atrás de la otra casa, el camino sigue hacia el fondo, y por último el triángulo de la piedra se transforma en un patio donde está el huerto, un galpocito y la parrilla, en frente de la cual hay un espacio abierto de pasto.
En la otra casa tenemos la parte administrativa de la Viña (la oficina, cocina, salón comedor) y arriba viven dos de los cuatro herederos, uno por piso.
El fondo (esto no termina más) es el monte, nunca mejor dicho; el terreno sube salvaje al fondo, pero poco antes se encuentra la plaza de juegos de los nietos (hamacas, arcos de fútbol…), a donde se llega cruzando el camino a través de un puente.
Luego del puente, el camino dobla a la derecha y recto se pierde por la parte posterior de los terrenos de los vecinos.
Se marearon? Esto no termina!
El otro semicírculo, el del portón, de izquierda a derecha, tiene todo el lateral de la casa de la Oma, al fondo más Keller del viejo, a la derecha todavía más Keller.
No se imaginan el Keller? De ladrillos, de frente varias entradas como para camiones de cortinas de metal, a la derecha dos puertas de doble hoja de madera y una entrada que empinada baja a otra doble puerta del subterráneo.
Uf, todo esto para decir… Que en el espacio entre las dos casas habían instalado un carromato-cafetería frente a lo de la Oma, un stand de Flammkuchen frente a la otra casa y uniendo ambos, dejando espacio para pasar al patio de atrás, un stand donde una señora vendía carteras y joyas (colgado total).
En el espacio detrás del portón al fondo había un pequeño escenario, a la derecha el Weinstand (el stand del vino) y todo lo demás… Mesas!! Frente al escenario, en el patio de atrás, en el patio del carromato, dentro de la otra casa, en el patio de la parrilla, abrieron un portón del keller al lado del escenario y también ahí, incluso alrededor de la piedra! Salvo el campo al lado del camino que se perdía al fondo a la derecha (que era el estacionamiento), mesas y bancos de madera clara por todos lados, dejando espacio para el paso, obvio, pero mesas al fin.
Tanta gente va a venir?, pensé… Y vinieron!!
Al lado del Weinstand, abrieron una de las puertas de madera y ahí estábamos Klaus y yo trabajando.
Nuestra condición de extranjeros nos daba pie a trabajar junto a dos polacos en el área de lavado.
Nuestra misión era simple:
Copas a la máquina de copas, esperar unos 3 minutos, sacarlas, secarlas, guardarlas en cajas y derivarlas al Weinstand o al Keller nuevo, donde habían acondicionado una parte para hacer degustación de vinos.
Platos, tazas y cubiertos en dos tachos gigantes con agua se prelavaban, luego iban a la otra máquina, se secaban y se iban a la cocina o al Kaffe-Kuche (la cafetería en lo de la Oma a la que se accedía por una puerta al costado del escenario); pero los cubiertos primero se envolvían en servilletas (un tenedor con un cuchillo).
Uf, cansados? Mucha descripción y pocas aventuras… Acá están!
Llegamos el sábado temprano, cuando todavía preparaban el lugar. Nos pasaron unas chombas púrpuras con el logo Gälweiler en el lado izquierdo, las mismas chombas que usaba toda la familia y empleados (grandes y chicos), exceptuando mi cuñada, su marido e hijo (son tan aburridos).
Alrededor de las 12 empezó a llegar la gente y casi una hora después empezaron a llegar las primeras copas, que el grupo de mozas depositaba en una mesa justo en la puerta de nuestro sector.
La gente venía, comía, chupaba, degustaba vinos, seguía comiendo y seguía chupando -la diferencia entre chupar y degustar es que este último se hace con la copa medio vacía, levantando el meñique y comiendo pancito entre sorbo y sorbo y la otra se hace abrazado con los amigos con las copas llenas sin siquiera preguntar por la cepa… O el nombre del amigo.
Alrededor de las 3 la mesa donde depositaban las mozas los platos y copas estaba tan llena que empezaron a apilarlas e igual no había espacio, mientras nosotros secábamos y guardábamos lo más rápido que podíamos con la ayuda ocasional de los Minions.
Los minions eran los hijos y amigos de los hijos, menores de 13 años, que iban y venían y laburaban mucho más que muchos adultos que conozco. Con nosotros en general se dedicaban a acarrear cajas con copas de un lado a otro, o secar cuando no dábamos abasto. Yo les daba órdenes monosilábicas, como Keller, Trocken (secar), Sauber (limpio), Nass (húmedo), Küche (cocina), y sus negativos con Nicht. Klaus se reía de mí, pero nos comunicábamos a las mil maravillas.
Los vi sirviendo mesas, atendiendo el Kaffe-Kuchen, en el bar y limpiando… Era una manada extremadamente útil, que no descansó hasta el final -o casi, porque el sábado terminó a las 4, pero los niños nos fuimos a medianoche, y el domingo terminó como a las 11, aunque yo me fui dos horas antes, los niños seguro se quedaron.
Por suerte, la locura del exceso de copas duró como cinco horas. Digo por suerte porque debido a esto nos mandaron, el domingo, 5 personas más (la familia de los polacos, mi concuñado y el cuñado de su cuñada… Todo queda en familia).
No sé muy bien qué ocurrió afuera los dos días. Calculo por la cantidad de copas lavadas que vino mucha gente, a pesar de la lluvia -la gente sostenía el paraguas con una mano y comía y\o tomaba con la otra, no les molestó ni un poco-, que venía y se iba a periodos irregulares durante los dos días.
Escuché la orquesta de mi cuñado, unos cantantes, un trío de jazz y una orquesta que tocaba marchas.
A todo esto mi trabajo original era cuidar al enano, pero como siempre aparecía una tía vieja y babosa para llenarlo de mimos, fui a donde más se me necesitó.
Hasta que apareció Petra diciendo que el enano se había perdido, que me sumara a la búsqueda. Al final resultó que no se había perdido, sino que había decidido esconderse en una caja de vino vacía… Y lo hizo muy bien!
En el sector de lavado nos comunicábamos a través de mi novio, que era el único que hablaba alemán, o entre señas.
Trabajábamos bien los dos polacos y nosotros, pero el domingo vino la mujer de un tercer polaco (cuyo trabajo desconozco) que trabajaba poco y mal cuando no estaba comiendo (que fue la mitad del tiempo que estuvo). Ejemplo: en una caja con cinco copas boca abajo, la llenó con una sexta boca arriba y más chica. O sea, hello!
Pero nos felicitaron, a pesar de todo, porque fue el primer año en que nunca se quedaron sin platos o cubiertos. Are we awesome or what?
Quizás por eso nos dieron buenos platos de comida (traté de no abusar y solo comí dos veces por día) y buenos pedazos de torta (ídem).
Al final nos regalaron unas barras de chocolate por el duro trabajo, y nos prometieron paga. Otro día, dentro de la semana, cuando recuperemos fuerzas y dejemos de soñar con lavar copas (o soy a la única que le pasa?).

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