Cambios

Notaron un cambio en mi blog, no? Obvio que sí… espero que sí, estuve una mañana entera jugando con los botoncitos para que quedara lindo! Hasta encontré esta genial opción que deja más estético el blog y todo: –>

Aaaaah, dónde la viste?

También estoy en el medio de cambio de casa. Al fin vamos a dejar de vivir de la bondad de mi cuñada para empezar a cuidarnos solos… pros y contras menos, estamos todos felices por esto.
La casa nueva se encuentra en los altos de Bad Sobernheim, pueblo con estación de tren, lo que facilita mi viaje hacia mi curso, y tiene como cuatro supermercados, lo que facilita la provisión de alimentos y nos hace sentir en una metrópolis (tenemos peatonal comercial, por el amor de Dios!).
Igual los alrededores son campos sembrados, tractores y pozo de datos móviles, como para no extrañar de todo el campo.
Nuestra casa es un mini edificio, apenas dos pisos, con dos departamentos por piso. Excepto el último, que tiene habitaciones con techo inclinado, balcón y la mejor vista. Ese piso es el nuestro.
No tiene número el departamento, somos los Viertel Romero del 44. Suena a pandilla trucha de telenovela, pero es lo que somos.
El departamento estaba completamente pelado, así que recurrimos a la bondad de amigos y conocinos alemanes para poder vivir sin tener que vender un riñón en el proceso. El resultado? Nos regalaron dos poltronas (aprender alemán engrandece al mismo tiempo mi idioma natal, porque aprendí primero Sessel y el diccionario hizo el resto), dos camas de dos plazas, un juego completo de platos y tazas para ocho personas, vasos de vidrio, un juego completo de ollas, una docena de toallas sin usar, una mesa para seis, hasta que la extendés y entran como diez, dos sillas, mesitas de luz, tacho de basura, tele, una reposera, estanterías, un mueble gigante con vitrinas y espacio para la tele, hasta una billetera nos regalaron! El corazón es grande y la casa estaba vacía por completo, así que con lágrimas y promesas de retribuir favores, aceptamos encantados como ellos se desprendían de su “basura”.
Como cereza del postre, ahí tirado en la calle… un lavarropas automático en perfecto estado. Había dos de hecho, nos llevamos el más lindo. Y un monitor de computadora, un par de cuadras más lejos. Mi tomógrafo para cuando?
No sé si será cosa de alemanes, de gente de pueblo o de estas 3 familias que tienen tantas cosas de las cuales prescindir… pero no lo discutimos y lo agradecemos.
Tal vez, algún día, cuando alguno de ustedes se venga a hacernos compañía, podamos hacer lo mismo por ustedes!
Así que faltan pocas cosas, como una heladera que en cualquier momento llega, para que la mudanza se complete.
De ahí que el blog se ve distinto, y que ya casi no tengo tiempo para escribir.
Las mudanzas no vienen solas…

Nota del Autor: esta última oración sonó a que estoy embarazada, pero les juro por lo más sagrado que fue solo alusión a que se ve distinto el blog, nada más! Ni siquiera me corté el pelo, fuera de joda, no sé decir “en capas rebajado” en alemán!!!

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