El Idioma y Yo II

Lamento no haber podido escribir mucho en las últimas semanas: como ya les había contado, el curso de alemán no me deja tanto tiempo libre y estuve en el medio de la mudanza y todo lo que eso implica.
Pero el último viernes tuve el examen de fin de bimestre y ahora me preparo para unas merecidas vacaciones de varias semanas (no, no estoy escapando del curso, las vacaciones me las están dando ellos), así que puedo darme el lujo de retomar mis aventuras literarias.


Ya llevo más de tres meses acá, con un bimestre intensivo para aprender el idioma y todo lo que eso conlleva. Me gustaría contarles de mi experiencia con el idioma.
Me sorprendo de lo mucho que aprendí en estos 100 días. Si bien las conversaciones se me dificultad, sobre todo cuando me toca a mí hablar, ya puedo entender carteles en la calle, lo que suena por los parlantes en la estación de tren, algunas canciones, lo que me dicen otras personas. Igual siempre que pienso “qué bien que entiendo alemán” al toque surge una situación en la cual no sé si me están preguntando la hora o me están ofrenciendo comprar un órgano. Por las dudas, el Ich kann kein Deustch siempre me salva. No debería usarlo tanto, pero hay veces que me animo a pedir que me lo repitan y a la cuarta vez, si sigo sin entender, ya no hay con qué darle.
De todas formas este es un idioma diseñado para ser complicado, para que no te atrevas ni por un segundo a dejar de prestar atención.
Por ejemplo, cuando digo Ich stehe um 9 Uhr auf, estoy diciendo que me levanto a las 9, pero si digo Ich stehe um 9 Uhr, estoy diciendo que a las 9 estoy parada en un lugar. O decir Ich stehe um 9 Uhr aus, estás diciendo algo como que no soportas las 9 de la mañana… se entiende? Necesitás sí o sí escuchar la oración de principio a fin porque nunca vas a saber qué te está queriendo decir el otro hasta no escuchar cada una de las palabras. Y tenés un montón de palabras que suenan re similar!
Ayer fuimos a ver una obra de títeres con mi sobrinito y sus padres y no entendía qué era lo que estaba tan limpio, porque el protagonista decía a cada rato Sauber (Sauba). Y Klaus me dijo que no decía Sauber, sino Zauber (Tsauba). Ts. Hágalo conmigo al sonidito: ts. Tsauba… Sauba. No era una “amarilis” limpia lo que necesitaban, sino un hechizo de amarilis (y Amarilis no sé si era el nombre de alguien o esa flor que le gusta a mi suegra… o ambas).
Alguna vez escucharon la canción “Qué difícil es hablar el español”? Youtubéenla, porque es imperdible. Si bien en muchos países hispanohablantes usamos distintos términos, incluso estamos los argentinos que tenemos un pronombre personal (vos) completamente distinto, el alemán también viene por ahí de complicado.
Entre región y región hay distintas pronunciaciones, y muchas menos veces distintos términos para lo mismo (esto último hasta donde sé yo*); el bendito Dialecto.
Porque cuando en Hoch Deustch (el que te enseñan) el sonido Ch se pronuncia como una J española, en algunas partes se pronuncia como una Sh. Y decir cosas como Ich spreche (Hoch Deuscth: Ij shpreje), en dialecto suena como: Ishpreje. Y esto está en el nivel 0 de comprensión auditiva. Imaginate cuando va subiendo el nivel…
Lo malo, según mi cuñada, es cuando en un par de años viviendo acá te das cuenta de que ya entendés dialecto.
Cuando nos juntamos con la familia de mi concuñado y están todos felices hablando, siento una cierta satisfacción cuando veo que mi novio, con todos sus conocimientos del idioma, igual no entiende una goma.
Por suerte si yo puedo hablar de tú, ellos pueden hablar en Hoch y logramos entendernos todos… a veces.

La experiencia así como más importante que tuve con la barrera idiomática fue cuando esperando el tren anunciaron algo por los parlantes y todos los que esperaban conmigo se levantaron y se fueron. Qué onda, pensé, y seguí a la manada cual cordero.
Menos mal que lo hice porque habían anunciado que el tren había llegado a otro andén, no al planeado donde estábamos esperando.
Ser cordero a veces tiene sus pros.

*Voy a dejar esta oración así como está, a pesar de que lo gramaticalmente correcto es “hasta donde yo sé”, porque esta construcción, verbo en segundo lugar, es contrucción gramatical alemana. Así de mareada ando.

Glosario (a pedido de Wil):
Ich kann kein Deustch = No hablo alemán.

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