Vamos de Paseo…

Hacía días que veníamos hablando de salir todos juntos una última vez a pasear por los rincones de Alemania.

El lunes siguiente a mi cumpleaños, allá por Noviembre, después de clases, algunos de mis compañeros y yo nos fuimos a Hochheim, cerca de Mainz, a una feria de navidad. La pasamos tan bien que quisimos repetirlo, pero ya hacía dos semanas que veníamos hablando del asunto y nada se concretaba: que a dónde vamos, que está muy caro, que no puedo el sábado, que yo no puedo el domingo, que yo ya fui ahí, vamos mejor acá, pero es muy lejos, pero, pero, pero!
Así que mandé a todos los indecisos a la mierda, googleé, deutschebahneé, mapeé, tripadvisoreé y finalmente whatsappeé: el jueves 22 de diciembre nos vamos a Stuttgart.
El precio del Group Ticket era asquerosamente accesible, el horario era hermoso (salíamos cerca de las 10 y volvíamos menos de 12 horas después) y ese día ya hacía casi una semana que estábamos de vacaciones. Todo encajaba!
Menos, como siempre, los pasajeros.
Sólo dos confirmaron por Whatsapp. Dos, de 13 que hay en el grupo. Otros dos dijeron que no podían. Los demás no dijeron ni Frohes Neues Jahr!
Así que mandé a todos los indecisos a la mierda, creé otro grupo de whatsapp, hicimos un par de cambios, agregamos al sobrino veintiañero de mi compañera albanesa y ese jueves el despertador sonó a las 6 de la mañana anunciando que tenía que subir al auto y empezar a hacer la travesía más larga de mi vida.
Por primera vez iba a manejar más de 1 kilómetro seguido y sin mi novio al lado.
Iba a manejar 550 kilómetros para ser exactos.
Temblando me subí al auto, dejé a mi novio en el trabajo y empecé el primer tramo del horror: llegar a Mainz donde el brasileño y los albaneses me esperaban.
Mi problema es que no tenemos soporte en el auto para el celular, lo que no me permite ver el GPS mientras manejo, así que tuve que depender de mi memoria, capacidad de orientación, comprensión de carteles en alemán, Alá, Dios, Buda y la Suerte.
Llegué media hora más tarde de lo planeado (quién mierda diseña una ciudad con todas calles curvas??!!).
Estacioné varios metros más lejos del punto de encuentro y respondí a las miles de llamadas perdidas con un grito de “COME TO MEEEEE, I’M TOO LOOOOOST!!!”.
Una vez me encontraron, la albanesa se posicionó de copiloto (DJ, GPS y regulador de temperatura), el brasileño se posicionó como ingeniero de vuelo (segundo GPS cuando el primero fallaba) y el albanés como tripulante de cabina (distribuidor de comida y bebida, encargado de anuncios de utilidad como “ahí está la torre!!”, mientras saltaba de emoción sobre mi cinturón de seguridad, ahorcándome en el proceso).
El ingeniero y el tcp habían armado el recorrido turístico (yo puse mi capacidad de no tener un ataque de pánico atrás del volante, les dije que no me rompieran las bolas con nada más), y dijeron que había un lugar al que íbamos a parar antes de llegar a Stuttgart. Hasta allí teníamos dos horitas de viaje.
El DJ empezó a conectar a la radio del auto todos los celulares que le pasaban, hasta que el ganador fue el mío, con su colección completa de clásicos de nuestra infancia, como Blue, Lambada, Summer of ’69 y Mueve tu Cucu, fue el que mejor respuesta del público tuvo.
Empezaron a circular Lebkuchenes con chocolate, Mentos y “bolas de queijo” (chipas brasileños). Yo rechacé casi todo, porque el clima no me ayudaba a manejar con el suficiente relax como para despegar una mano del volante (solo comí lo que la copiloto me metía en la boca… no sean malpensados).
Eran ya cerca de las 9, pero el sol estaba bajo, la niebla era densa y a medida que avanzábamos hacia el sur, la escarcha y el hielo también.
Las rutas estaban llenas de sal, que se levantaba con el avance de los autos y ensuciaba los vidrios; me gasté toda el agua del sapito en el día, de todo lo que tenía que limpiar el parabrisas para ver.
Los alemanes no consideraban adecuada mi velocidad de viejita en auto chico de 90-100 km/h y entre luces y algún que otro bocinazo dejaban ver su descontento.
Pero cerca de las 11 el sol ya estaba alto (tan alto que tuvieron que ponerme los lentes de sol), la niebla se había disipado y llegamos al primer destino…

… que descubriremos después de estos comerciales =)

Aprovechamos esta pausa para pedir perdón por las largas vacaciones tomadas; desde la última publicación tuvimos fin de curso, peleas en extrajería, conciertos, visita de los suegros, navidad, gripe (que persiste), fin de año y nacimiento de mi 6ta sobrina, primero que presencié (no, no entré a la sala de parto, pero se ganó el récord de ser hasta el momento el bebé “más recién nacido” que conozco) y todo lo que eso conlleva!
Esperamos que hayan tenido una Frohe Weihnachten y un Frohes Neues Jahr!

 

Glosario:
Come to me, I’m too lost: Vengan hacia mí, estoy demasiado perdida.
Lebkuchenes: españolización plural de Lebkuchen, una golosina entre galleta y torta, muy especiado con jengibre, anís, cardamomo y demases, típica de la época navideña y que suele cubrirse con chocolate.
Frohe Weihnachten: Feliz Navidad.
Frohes Neues Jahr: Feliz Año Nuevo.

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