Fasnacht [Carnaval]

Salí del tren, subí por la escalera mecánica, doblé a la derecha, caminé por delante de las máquinas vendedoras de pasajes, el cajero, el ascensor, fui hasta las escaleras que van hacia la salida. Como siempre. Pero en la escalera opuesta a la que me llevaba hacia abajo, subía algo fuera de lo normal…

Eran cuatro o cinco hombres. Tenían vinchas en la cabeza, como las que usan los tenistas, fucsias. Tenían remeras blancas de manga corta, con camisetas estilo basket azules encima. Shorcitos también de basket, pero de verde chillón, sobre calzas que combinaban con las vinchas. La gente los vio sin mirar, yo los seguí con la mirada, y por eso casi me pierdo a una chica, en la base de la escalera, con un vestido de lentejuelas amarillas, con bigotes de gato y cara de póker.
Y ahí me acordé.
Era el primer día de Carnaval.
Hacía un mes que en todos los supermercados vendían disfraces, pelucas, sombreros, maquillaje, pinturas. Los ventanales de la estación de Mainz estaban decorados con círculos de distintos tamaños, rojos, azules, amarillos y blancos. También en la estación habían instalado un stand donde podían encontrarse sombreros, pelucas y bufandas con los mismos colores que los de las ventanas.
Como la Navidad, el Fasnacht se estaba haciendo desear.
Fasnacht. Carnaval. La semana de descontrol previa a la Cuaresma.

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Llegué al curso poco después de las 8, así que no me crucé con mucha gente, como siempre. Pero cuando salí…
Brotaban del suelo, como margaritas: vacas gigantes, personas sentadas en los hombros de distintas criaturas, princesas, caballos, con pelucas, completamente pintados… Y con su alemana resting bitch face, lo que les daba una apariencia todavía más cómica.
Algunos ya iban con la cerveza en la mano. Se movían solos o en grupos, e iban en todas direcciones, cosa que nunca supieras realmente dónde estaba la joda.
Me esperaban en casa, así que fui directo al tren, donde me encontré más gente disfrazada.
En el tren que usé, en las estaciones por las que pasé, la estación donde me bajé, por todos lados disfraces, disfraces, disfraces!!


… y yo no tenía planes de salir. Quería salir con mi novio, que iba a volver tarde de trabajar, así que, anhelante, dije “mañana”, mientras pasaba a un grupo de mujeres de 60, con películas de troll rosadas, dibujándose corazones en la cara.
Y mañana llegó, pero el viernes no era día de disfraces. Había desfiles y fiestas, pero no disfraces. Lo sé porque fuimos a hacer trámites temprano, forzándolo a mi novio a pedirse la mañana libre. Volvimos a la casa, y la mañana libre se transformó en el día libre que pasamos en el sillón. Mañana, pensé de vuelta, mañana salimos.
Pero el sábado el caballero estaba cansado. Y quedaban pocos días de Carnaval.
Y el mañana llegó… otra vez, amaneció cansado…
Te vas a levantar, te vas a poner tu disfraz de pirata y vas a venir conmigo a Mainz, me escuchaste???!!!
Y el domingo al mediodía llegamos a la estación vestidos de piratas.
Había mucha más gente disfrazada que la otra vez, también yendo y viniendo en todas direcciones, gritándose Helau! (saludo tradicional durante estas fechas) al pasar. Pero nosotros sabíamos dónde se armaba el tole tole y nos fuimos derecho hacia la Catedral.
Los disfraces eran extremadamente diversos. Algunos estaban realmente motivados y tenían elaborados trajes; un grupo enorme se había disfrazado al estilo Guardia Real, con medallas y todo en las pecheras del traje. Muchos inteligentes, para soportar el invierno, tenían trajes de cuerpo entero de peluche: distintos animales, algunos con sus caras en las capuchas, o simplemente trajes completos de un solo y peludo color. En general las personas más mayores llevaban bufandas y/o gorros con los colores del Carnaval (azul, amarillo, rojo y blanco), quizás algún que otro dibujo o banderita pintados en la cara. Varios llevaban disfraces baratos, como los nuestros, pero muchos ni se habían gastado en sacarse los jeans de abajo. Algunos llevaban simplemente alguna peluca o un sombrero, pero definitivamente eran muy pocos los que se habían vestido como para pasar un domingo cualquiera.
En una plaza habían armado un escenario, justo en frente al nacimiento de una calle que iba hasta la Catedral. A lo largo de esta calle se alineaban las carrozas del desfile que había empezado a las 11.11, al cual llegamos tarde. También había clásicos stands de comida, bebida y juegos típicos de todas las reuniones alemanas. En frente a la Catedral había una vuelta al mundo enorme, a la que nos subimos temblando de miedo para ver toda la ciudad desde el cielo.
La pasamos muy bien.
El lunes y el martes siguió la joda, pero mi novio no tuvo feriado, y yo quería ir con él.
Pero el año que viene… el año que viene la rompemos!

Nota: tenía unos videos muy buenos, pero no los puedo subir, por eso hay tan poquitas fotos!

Glosario:
Resting bitch face: o “cara de perra”, son los rostros naturalmente inexpresivos/enojados, o sea, típico alemán!!

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