El Idioma y Yo III

Por si no lo recuerdan, sí, hay un I y un II!

En una página para aprender alemán encontré un texto que ahora leo todas las mañanas, como para motivarme:

“Para los que pensáis ir al extranjero con un nivel bajo de alemán, es especialmente duro estar fuera de tu país y no entender nada. Los primeros meses son difíciles y se recibe un golpe a la autoestima tremendo.
Pero por favor mantener la moral alta, pasados unos meses todo se supera.
¡Te sorprenderás de lo que valoran los alemanes que te esfuerces en aprender su idioma!”

Estudiar nunca es fácil. Idiomas, matemáticas, biología, historia… Todas tienen su grado de dificultad.
A mí nunca me costó estudiar. Pasé la secundaria de taquito, y la universidad, si bien no siempre fue fácil, analizándolo retrospectivamente, en general me resultó más sencillo de lo que pensaba. No soy ni un bocho ni mucho menos, pero ir a las clases, hacer resúmenes y leerlos un par de veces antes del examen me resultó muy bien en el 70% de los casos- el otro 30% exigió mayor dedicación.
Pero en mi opinión, aprender un idioma requiere toda otra metodología.
Estudiar historia, por ejemplo, es básicamente recordar una serie de datos y ser capaz de exponerlos (de forma oral o escrita) en el futuro.
Estudiar un idioma significa ser capaz de comprender información de forma oral y escrita y poder expresarte, de forma oral y escrita también, en un idioma que no es el que sabés desde chico (así que guitarrearla es difícil tirando a imposible). Requiere estudiar gramática, estudiar redacción, aprender toneladas de vocabulario, escuchar y hablar- siempre pensando en aprender un idioma para aplicarlo en algún momento más allá de una prueba en el colegio.
Sentarte y leer varias veces un texto resumido no sirve.
Muchos me preguntan cómo hago para estudiar alemán. Y los que entienden del idioma, me preguntan cómo hago para aprender tan rápido (me halagan, yo siento que todavía hablo como el &$%@).
Al principio no sabía realmente cómo hacer.
El primer idioma que aprendí fue el inglés. Y no sé cómo hice.
De golpe entendía series y pelis sin leer los subtítulos, y podía conversar en las clases del colegio. Inglés para mí fue casi un segundo idioma.
No fui a un colegio bilingüe, pero sí a uno que por muchos años consideraba al inglés como muy importante. Así, mis primeros recuerdos con el idioma, es estar sentada entre un mundo de chicos, con cuatro años, levantando la mano para decirle a la maestra que la tarjeta que tenía en la mano era de color Red.
Con 16 años la escuela empezó a quedarme chica y empecé a ir a un instituto privado (donde estudiaría por 3 años y luego trabajaría por 6 años más). Ahí, “estudiar inglés” empezó a ser una realidad, porque hasta el momento simplemente trabajaba en clase y me iba bien.
Pero mis últimos años de estudio requerían una tremenda dedicación a expander mi vocabulario: leer libros, escribir varias veces la misma palabra, tener que escribir textos o conversar usando palabras específicas…
Después estudié tres idiomas más, con los que tuve experiencias muy distintas.
Francés lo llevé tan fácil que ni recuerdo cómo fue que aprendí tanto. Iba a un curso una vez por semana, hacía la tarea… Y a fin de año me sacaba excelentes notas. Esto a lo largo de 3 años. Y debo haber aprendido mucho, porque aún hoy, 8 años después y sin tocar un solo texto en francés, algunas frases las sigo recordando.
Portugués también venía fácil el primer cuatrimestre. Pero para el segundo tuve una mala profesora y el trabajo en la facu iba complicándose, así que decidí posponerlo.
Italiano en la facultad fue una pesadilla. La profesora se preocupaba solo porque pasáramos los exámenes… Y así no se aprende! Llegué a detestar el italiano, y eso que amo estudiar idiomas. Tres años “estudiando” y lo único que se decir es “prego” y “scusi”. Y creo que esas dos me las enseñó Eurotrip.
Pero estas tres eran lenguas latinas, por lo tanto similares al español, así que el reto de un idioma completamente distinto era desconocido.
Hasta que llegó el alemán a mi vida…

To be continued…

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4 comentarios en “El Idioma y Yo III

  1. ¿Para cuándo el Japonés? Jajaja. Che que mala leche lo de la profe de italiano, por eso es tan importante tener buenos docentes. Yo no los obligo a estudiar, les explico que cada uno tienen un papel importante en la sociedad, que son personas importantes y se deben superar ante las dificultades que se les presenten en el estudio. Siempre les digo la frase “Ocúpense no se preocupen”. ¡Asique suerte Cande con el alemán!

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    1. La profesora de italiano me dijo que en lugar de escribir un trabajo lo descargara de wikipedia.it Era terrible!!!
      Por suerte, hasta ahora, fue la única mala profesora que tuve en idiomas!
      Y japonés viene después del aleman 😉

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